Hace algún tiempo escuché a alguien decir la frase “lo que Juan dice de Pedro, dice más de Juan que de Pedro”; y me pareció algo tan sabio puesto de una forma tan sencilla, que en verdad tenía que compartirlo aquí con ustedes. Y es que las etiquetas que solemos poner a las demás personas, o que las personas nos ponen a nosotros; en verdad pueden ayudarnos a comprender mucho más lo básica y a la vez compleja que puede llegar a ser la naturaleza humana; y el por qué actuamos a veces como lo hacemos. Solo si escuchamos bien lo que decimos de otros.

Dime qué opinas de alguien, y te diré quién eres

Con esa frase resumo lo que antes había dicho. Y es que, cuando escuchamos a alguien hablar de otra persona a sus espaldas; nos damos cuenta realmente de cómo es esa persona que está opinando a “escondidas”.

Pequeños rastros de envidia, resentimiento e incluso chismes; todo puede salir a relucir. Así mismo, también elogios y buenos sentimientos; pero tristemente, en la mayoría de los casos las personas prefieren destacar los defectos de alguien antes que sus virtudes.

No obstante, ¿por qué destacan los defectos de esa persona exactamente?; después de todo, al querer opinar de alguien es más que válido utilizar críticas constructivas; pero estas personas parecen siempre elegir el otro tipo de comentarios negativos.

Analizando más a fondo este comportamiento, los psicólogos han notado que en verdad estas personas están exteriorizando sus frustraciones propias. Se trata de un mecanismo de “defensa mediante el ataque”, todo con el fin de poder lidiar con sus propias carencias.

las etiquetas
Las etiquetas y los chismes no son más que un reflejo de nuestras frustraciones

Las etiquetas que ponemos no son más que una forma de exteriorizar nuestras frustaciones

Nuestra perspectiva de las personas puede verse gravemente distorsionada cuando nos ofusca la envidia o la frustración; es allí donde nacen los comentarios negativos, en incluso el bullying.

Es decir, no es algo que esté asociado a una edad específica ni a un único grupo de clases sociales; se trata de una mala semilla que todos tenemos dentro, y que puede prosperar si le damos más atención que a las otras tantas cosas buenas que podemos desarrollar.

Por ello, antes de etiquetar a alguien y antes de criticar a otra persona; piensa bien por un momento lo que quieres decir y pregúntate “¿En verdad lo digo por esa persona o lo digo por mí?”

Esta simple práctica puede marcar la diferencia en tu persona y convertirte en alguien que; en lugar de buscar sentirse mejor degradando a los demás, comienza a ser mejor aprendiendo del éxito de otros.

Porque no hay nada mejor que conseguir ese algo que es tuyo y trabajar en función de hacerlo crecer siguiendo el ejemplo de otros, pero en especial; sin cometer sus mismos errores.

De allí que sea tan importante aprender a ver tanto lo bueno como lo malo en los demás. Celebrar sus logros y aprender de sus errores; siempre buscando una crítica constructiva antes que usar las etiquetas negativas típicas, porque a largo plazo, esa misma crítica puede convertirse en una solución para nosotros mismos.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *