Ese Momento en el que Dejé de Seguir a otros…

Por supuesto, cuando somos niños, muy pocos tienen el privilegio de convertirse en una luz de esperanza y guía para los demás; pero aun los que lo logran siguen siendo niños, así que continúan aprendiendo de alguien que está más allá.

En mi juventud tuve que soportar muchas adversidades, y como siempre he sido una persona muy empática; creo que a veces sufría más de la cuenta, pues las penas de mis seres queridos cercanos e incluso de los extraños, eran mías.

Luego como joven adulta seguí siendo yo, pero más enfocada en lograr mis metas, en superar ese, mi modelo a seguir.

Y es que todos tenemos una inspiración, pero ¿qué pasa cuando eres la de alguien?